
Mi barco ya no navega bajo la brújula de mi corazón, ya no tiene rumbo preciso y tal vez nunca lo tuvo. La razón, acompañada de una realidad clara, sin turbiedad, se hace capitana de todo y deja al margen a este corazón cansado, con sueños propios no destruidos, abandonados tras su carencia de sentido. Nada es confuso, todo es límpido y mi pupila ya no se engaña. Y la razón quitada ya su mordaza, se descubre ante mí, me habla de metas, de retos posibles y comprendo que mi corazón durante tanto, tanto tiempo, se ha alimentado sólo de sueños..
No hay comentarios:
Publicar un comentario