domingo, 24 de junio de 2012

Escepticismo.

Dices : "No creo en el amor" ,
pero, en realidad, estás esperando a que aparezca alguien que te haga cambiar de idea.


lunes, 18 de junio de 2012

Metáfora y mentira

No supe qué era realmente "necesidad" hasta que te conocí. Aunque más que conocer podríamos decir "ver", porque estuviste mucho antes en mi esfera del mundo pero tan al margen, tan lejano, que eras parte del decorado.
No sé a quién convenciste ni qué hiciste para salir a escena, sin embargo, desde entonces, no he querido sentarme en una butaca sin tener la certeza de qué iba encontrarte, al menos en mis sueños.
Pensaba, incluso, que un día tu sonrisa desde el escenario me miraría más de un segundo y entonces tus labios, tan mentirosos y prohibidos, dirían la frase qué mi corazón espera. Pobre ingenua que tarde siempre despierta, me lamenté el día que lo descubrí, jamás sucedería. Y así, te convertiste en imposible, en deseo, perdición y mentira. Sabía que jamás te tendría y aún así, te esperaba. Las margaritas hablaron, tus ojos también, pero mi corazón no cayó al suelo, dónde lo esperabas. Mi corazón te observa desde el cielo, ve tu verdad e hipocresía, no cae, se alza. Ya no espera, no hay esperanza, no hay amor, o ¿si hay amor? no late mi alma, es como una flor marchita que aunque ahora la riegues e intentes revivir con atenciones, moribunda, sólo despertará con gestos más profundos, con sonidos reales. Es una flor que ha muerto de decepciones y de verdades, un pájaro al que la realidad ha cortado las alas de forma impía y miserable.
Lo que sufro, amor mío, ya no es dolor, es vacío.

viernes, 15 de junio de 2012

días lupa.

-Sigo sin entenderte.-sus palabras no fueron más que el reflejo de sus ojos llenos de incertidumbre.
-Está bien-dijo ella y respiró profundamente-todas las personas tenemos un cofre, ¿vale?-él asintió-bien, pues en ese cofre nos empeñamos en encerrar todo aquello que nos hace daño, que despierta nuestra inseguridad y que, por tanto, nos da miedo. Cada día vamos introduciendo en él pequeñas cosas, cosas como miradas teñidas de odio, de pena y la peor de ellas, de indiferencia, como risas que no conjuntan con las nuestras, que rien a nuestra espalda, o como impotencia, esa daga que viene tras el error o al aceptar una realidad que no queríamos ver, por último, aquellos momentos vacíos en los que esperas que algo suceda y no pasa nada, momentos en los que se descubre que los sueños son eso, sueños. Todo esto, no es más que una parte de la amargura que se esconde en cada uno de nosotros, ese pedacito de oscuridad. Pero tenemos un límite, no se puede pudrir todo eso dentro de nosotros. Es entonces cuando explotamos, cuando miles de piedras se nos caen encima, ¿Cómo sacar todo eso al exterior? ¿Cómo volver a ilusionarse cuándo ha sido la ilusión la que te ha dejado tan vacía, tan rota, tan perdida?-lo miraba, y su mirada pedía ansiosamente una respuesta.