sábado, 9 de julio de 2011

realidad

-No entiendo como me ha podido hacer eso, se ha ido, se ha marchado al bando enemigo.. y..
-¿Y.. qué?Venga vamos continua, echalé en cara todo lo que ha echo mal, ¿traicionarnos?
-umm.. no, no está obligada a estar con nosotros, pero se ha ido..
-¿Y qué esperabas? Estaba cansada de sentirse un cero a la izquierda, de sentirse invisible, de que cuando intentaba ayudar, cuando deseaba decir algo, tú la callases con tus gritos, de que le ordenases, de que la culpa de todos para ti siempre fuese solo suya, y de sentirse una idota por desear que la culpases, que la odiases, con tal de que reparases en ella alguna vez. Pero se cansó de sentirse una estúpida, de correr siempre tras de ti.
Se cansó, se cansó de esta situación y decidió olvidarte, mejor optar a alejarse de ti, a desintoxicarse de tu presencia que a odiarte con todo su corazón, porque sin duda lo hubiera echo y quizás así sólo hubiese sido peor.
-¿Y ahora que hacemos?
-Yo me quedaré sentada viendo como recapacitas y haces lo correcto.
-¿Qué?
-Sí, como corres hacia ella, le obligas a dar media vuelta y mirándola a los ojos le confiesas que te importa, que quieres que vuelva..
-Sabes que no lo voy a hacer..
-Sí, y por eso espero que te arrepientas.

Amar.

Y entonces, él susurró a su oído:
-eres perfecta-con aquella voz firme pero dulce. La reacción de ella fue de lluvia, y sus ojos se humedecieron tenuemente. No era perfecta, tenía miles de defectos y oír eso de los labios de la persona a quien amaba le quemaba el corazón.
-No soy perfecta-admitió cortante.
-Sí lo eres..-insistió él.
-No, ¡tengo defectos!..-le gritó con la mirada.
- Y me enamoré de cada uno de ellos. Amo la forma en que te muerdes el labio cuando tu mirada está perdida en la indecisión, tus ojos soñadores cuando te empanas y te evades a tu mundo ideal, la forma en que te ríes y haces tonterías sin sentido y cuando ves que los demás te miran extraño, ríes, ríes más y de ti misma. Adoro cuando caminas inquieta porque eres incapaz de permanecer sentada más de un segundo, tu forma de ruborizarte cuando recae sobre ti una responsabilidad importante, y tu inseguridad y la poca confianza en ti misma emerge a la superficie. Me encanta que me sorprendas, que contigo cada día sea nuevo, que no pares de hablar ni debajo del agua y cuando me veas no te salgan las palabras y bufes y te desesperes. Me encanta todo de ti, y siento que a estas alturas sin tu sonrisa, tus bobadas y tus manías no sé lo que es vivir.

martes, 5 de julio de 2011

Pájaros.

Sus pájaros nacieron de improviso, y su sonrisa empezó a teñirse de una timidez ilimitada acompañada con rápidos latidos de un corazón que despertaba, que volvía a sentir profundo. Volvieron los sueños estúpidos, la tonteria inevitable, aquellos imposibles..Y el regreso a creer que todo aquello podría ser posible, que algo cambiaría y aquello deseado ocurriría. Surgen la esperanza, las ilusiones, miles de películas y diálogos posibles que se entremezclan en sueños tintados de inalcanzables, y sin embargo, cada uno de ellos contiene un pedacito de nuestra fe, una negación de la casualidad, una ignorancia de las circunstancias.

Y así fue, los pájaros fueron alimentados con sonrisas, con palabras malinterpretadas, con una mirada distinta llena de un brillo inesperado. Los sueños se hicieron cada vez más grandes y pareció inevitable mantener escondido aquello que delataban los ojos. Pero, la razón de vez en cuando reaccionaba, le hacía ver que debía golpear la cabeza contra una dura puerta, matar aquellos pájaros que la alejaban, que la hacían alcanzar las nubes y negar una realidad que no cambiaría, que permanecería inmutable y que debía de aceptar.

En cambio, esa aceptación sólo duraba apenas segundos, pues un nuevo sueño la atrapaba, sin duda los pájaros la habían cegado y su correteo se convertía en una droga eterna.

Entonces, de un día a otro algo se rompió, los ojos carecían de ese brillo y su mirada sólo destilaba serenidad y los pájaros fueron ahogados por ese frío, esa distancia no física y esa realidad como el mármol de la que hablaban los ojos de él, ajenos a su sentimiento. Aún así, los pájaros no murieron, ya eran demasiado fuertes como para sucumbir a un invierno, siguieron ciegos y desearon en silencio, pues quisieron negar que carecían de alimento, aunque no pudieran evitar el hambre y esa sed que los mataba por dentro. Continuaron constantes, hasta que la distancia hablo de km o de falta de puntos y circunstancias comunes, y el adiós se hizo previsible. Así fue, ya no hubo respuesta de los pájaros, tal vez murieron aunque el recuerdo de su piar aún resuena muy de vez en cuando en el oído, o quizá sólo duerman, hivernen esperando ese sentido para volver a despertar, volver a encontrarse.

sábado, 2 de julio de 2011

Temible verdad.


Cuando te enamoras de una persona vas abriendo cada uno de sus cerrojos hasta que llegas al más profundo, el corazón.
Entonces es cuando te das cuenta de si amas realmente a esa persona o sólo te interesó descubrirla.