Alguna vez te has preguntado porque me llaman blancanieves? Hoy, voy aclarar todas tus dudas. No, no es porque sea la más guapa del reino, que esta claro que no lo soy, ni porque una bruja obsesionada me tenga envidia, esto último es posible..
Me llaman blancanieves porque siempre muerdo la manzana, siempre dejo que mis párpados se cierren, que mi razón desaparezca y que sea el corazón quien mande con cada latido a la espera del beso que nunca llegará. & no porque no allá beso, porque siempre lo hay, mis labios deseosos de calor son besados por la fría y dura realidad, una estatua de mármol con la que siempre termino chocándome.. & sí esta es mi historia, despierto y me doy cuenta de que nada tiene que ver con mis sueños y lo que creía realidad mientras dormía no eran otras que mis patéticas ilusiones, que como siempre terminan echas trizas en el suelo, Pero ya no es algo de lo que me sorprenda, ya se esta convirtiendo en pura rutina..
un día despierto, un día duermo y otros me desvelo..
Pero te sigo esperando y te esperaré toda la vida, si hay algo a lo que no puedo renunciar es a la esperanza, me ato a ella porque sé que algún día despertaré, mis ojos se abrirán y allí estarás tú ofreciéndome la mano y susurrando un ven conmigo. Quizás ese día allá valido la pena sufrir esta condena y cabe la posibilidad de que descubra que la realidad puede ser mucho mejor que la ficción, pero hasta entonces, me quedo con mi imaginación, lo único que tengo, lo único que es mío. & sé que por nada del mundo dejaré que la tristeza me venza..

Sé que tu camino sera largo y difícil, pero también sé que si de verdad eres para mi me encontrarás.. Así pues,
hoy hago de mis palabras una promesa, que pase el tiempo que pase..
te espero..
¿Cuántas veces dices : -no voy a caer-, y caes, -no voy a vivir con miedo- y temes, -no voy a llorar-, y lloras............................?Esta vez, calla, no digas nada. Comprende que es inevitable, que de humanos es caer, temer y llorar y por lo tanto es algo con lo que has de convivir sin elección . Así que sé positiva, sonríe y date cuenta que las cosas malas tienen un único fin y es hacerte más fuerte. Cae y aprenderás a levantarte, teme y aprenderás a superar tus miedos, llora y haz salir con cada lágrima el dolor, limpia a su vez que los ojos, el corazón. Y así con una mirada nueva, y con una nueva ilusión, ¡despierta! y grita al mundo, que no, ¡NO te dejarás ganar!

La primera vez resulta equívoca, se queman las tostadas, el café sabe a agua, derramas zumo por todas partes que hasta manchas sus pantalones más caros, así que aprendes a dedicarle la mejor de tus sonrisas, con tal de que se olvide que eres un completo y absoluto desastre. Y entonces, cuando parece que todo va sobre ruedas, vuelves a forzar una sonrisa deslumbrante porque su camiseta favorita ha sufrido las consecuencias de dejar en tu mano una plancha y tiempo, -es la nueva moda-le dices y él abre la boca mientras te fulmina con la mirada, pero se calla. Así pues, mientras él trabaja y estás sola en casa, pruebas a hacerle su comida preferida, y la pasta tan simple de hacer, termina en la basura desprendiendo un penoso olorcillo a quemado que intentas disimular echando ambientador por todas partes. Como último recurso, apuntaste el número de ese restaurante de pasta tan rico que vió vuestra historia nacer y eso te salva la vida. -Dos pájaros de un tiro-piensas mientras gesticulas un disparo al aire-comida y recuerdos que compartir- y te viene a la mente el grandioso olor de la pizza y los macarrones que aquel día gustó tu paladar. Pronto te olvidas del fracaso de la pasta, te pones tu mejor vestido y maquillas tenuemente tus ojos, tus labios sonrien y esa sonrisa no refleja otra cosa que no sea ilusión. Continuan los desastres, tu empeño por dar ese toque de perfecto ambiente romántico dado por la magia de las velas termina por incendiar parte del mantel, pero no fracasa. Os levantáis corriendo a la vez y os volvéis locos en la cocina en busca de un paño que cubrir de agua. Al final lo terminas por encontrar tú y él te sigue con rapidez hacia el salón. Vuestras manos se unen al dejar caer el paño mojado sobre el pequeño fuego formado por tu descuido. Ambos os miráis, la timidez empapa tus mejillas mientras piensas que sería el momento idóneo para que te besará, nada de esos besos de bienvenida que te da cuando lo recibes en casa, no , un beso de verdad. Él se acerca a ti lentamente, parece que lee tu pensamiento, su mano asciende hasta tu cara, la acaricia y termina por cubrir de rojo intenso tus mejillas, aunque no sabrías diferenciar si es su mano o esos ojitos tan tiernos que pone cuando te mira. Derretida esperas que lo haga y cierras los ojos, esperas, pero no llega, y cando los abres ves como se rie. Despiertas y te sientes rídicula, le frunces el ceño y solo consigues que se incremente su risa.-¿se puede saber que...?-pero no te da tiempo a terminar, él sella tus labios con ese beso inesperado y ahora cierras los ojos y disfrutas porque te besa, como nunca te había besado. De la intensidad te olvidas de respirar y cuando él despega sus labios, primero te enfadas y luego aprovechas para coger aire y no terminar una velada romántica en un hospital enganchada a una máquina. Buscas sus labios otra vez pero ya no están cerca, ellos han huído a tu oreja donde susurran:-me encantas.Y entonces, comprendes que no hay prisa, que las cosas poco a poco saldrán, que aprenderás a cocinar, que serás la mejor de las amas de casa y que pondrás amor a todo lo que haces, hasta a la mínima cosa, porque amor no te falta y él no va a dejarte aunque quemes la casa.

*Os queda toda una vida juntos..



Rozó con las yemas de sus dedos los pétalos de aquella rosa que alguien había dejado abandonada en el suelo del parque. Se imaginó la historia que llevaba consigo aquella flor, guardada posiblemente en el secreto escondido de sus pétalos rojos.No tardó en venir a su mente los ojos verdes de él, sentado sobre aquel banco que ella ocupaba ahora. Pudo ver como si lo tuviera delante aquella mirada inundada en tristeza, pero también pudo apreciar un pequeño fulgor de valor y de fe llamado esperanza en ella. La esperaba y lo supo por como clavaba los ojos a su alrededor, escrutando aquel paisaje boscoso esperando encontrar algo que anhelaba, esperando encontrarla a ella.Se trasladó a la entrada del parque con la mirada, a través de los árboles que en primavera comenzaban a florecer. Y entonces pensó en ella, leyó en su mirada la impaciencia, el dolor , el arrepentimiento.. todos causados por su inseguridad, por su falso orgullo, por un rencor que nunca había sentido.. Vió como corría sabiendo que llegaría tarde, siendo consciente de que él ya no estaría allí. Sin embargo no pudo ver en su rostro ningún signo de rendición, ella seguía corriendo y con ello crecía aquella maldita y vana esperanza de que llegaría a tiempo. Así pues, mientras corría, cerró los ojos, se imaginó a si misma llegando a aquel lugar, justo cuando él se marchaba, se oyó a si misma gritar el nombre de él y lo vió girarse hacia ella, dejando a su vez de andar. Quietos, sus miradas se cruzaban y entonces ella era capaz de decirle aquello que nunca debió de guardar por la desconfianza, por el miedo a que se aprovechasen de ella, a que jugasen con sus sentimientos. Le confesó que creía en él, que siempre lo había echo, que confiaba plenamente en él aunque nunca lo hubiera demostrado. Le confesó que si no lo había echo era por miedo, por la profundidad de lo que sentía temiendo que él no sintiera lo mismo. Reconoció que todo había sido por su culpa, por su estúpida inseguridad que nunca la había echo creer que alguien se fijaría en ella y que ese alguien fuera él. Por último se vio a si misma correr hacia sus brazos y fundirse con él en un emotivo abrazo que hiciese de sus palabras una verdad, dejando fluir con él, los sentimientos que recorrían su cuerpo. Pero todo aquello era un sueño del que no tardó en despertar. Una lágrima cayó de sus ojos cerrados con fuerza por sus párpados deseosos de que se cumpliera, aún así cuando la lágrima rebaló por su mejilla y ella al fin abrió los ojos dejando de retenerlas . Comprobó que había llegado, que él ya no estaba y que sólo quedaba una rosa roja posada en el frío suelo a sus pies. Símbolo de que él la quería, señal de que ya no lo encontraría.