sábado, 9 de julio de 2011

Amar.

Y entonces, él susurró a su oído:
-eres perfecta-con aquella voz firme pero dulce. La reacción de ella fue de lluvia, y sus ojos se humedecieron tenuemente. No era perfecta, tenía miles de defectos y oír eso de los labios de la persona a quien amaba le quemaba el corazón.
-No soy perfecta-admitió cortante.
-Sí lo eres..-insistió él.
-No, ¡tengo defectos!..-le gritó con la mirada.
- Y me enamoré de cada uno de ellos. Amo la forma en que te muerdes el labio cuando tu mirada está perdida en la indecisión, tus ojos soñadores cuando te empanas y te evades a tu mundo ideal, la forma en que te ríes y haces tonterías sin sentido y cuando ves que los demás te miran extraño, ríes, ríes más y de ti misma. Adoro cuando caminas inquieta porque eres incapaz de permanecer sentada más de un segundo, tu forma de ruborizarte cuando recae sobre ti una responsabilidad importante, y tu inseguridad y la poca confianza en ti misma emerge a la superficie. Me encanta que me sorprendas, que contigo cada día sea nuevo, que no pares de hablar ni debajo del agua y cuando me veas no te salgan las palabras y bufes y te desesperes. Me encanta todo de ti, y siento que a estas alturas sin tu sonrisa, tus bobadas y tus manías no sé lo que es vivir.

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