domingo, 16 de enero de 2011

Viviendo historias de otros..♥



Rozó con las yemas de sus dedos los pétalos de aquella rosa que alguien había dejado abandonada en el suelo del parque. Se imaginó la historia que llevaba consigo aquella flor, guardada posiblemente en el secreto escondido de sus pétalos rojos.
No tardó en venir a su mente los ojos verdes de él, sentado sobre aquel banco que ella ocupaba ahora. Pudo ver como si lo tuviera delante aquella mirada inundada en tristeza, pero también pudo apreciar un pequeño fulgor de valor y de fe llamado esperanza en ella. La esperaba y lo supo por como clavaba los ojos a su alrededor, escrutando aquel paisaje boscoso esperando encontrar algo que anhelaba, esperando encontrarla a ella.
Se trasladó a la entrada del parque con la mirada, a través de los árboles que en primavera comenzaban a florecer. Y entonces pensó en ella, leyó en su mirada la impaciencia, el dolor , el arrepentimiento.. todos causados por su inseguridad, por su falso orgullo, por un rencor que nunca había sentido.. Vió como corría sabiendo que llegaría tarde, siendo consciente de que él ya no estaría allí. Sin embargo no pudo ver en su rostro ningún signo de rendición, ella seguía corriendo y con ello crecía aquella maldita y vana esperanza de que llegaría a tiempo. Así pues, mientras corría, cerró los ojos, se imaginó a si misma llegando a aquel lugar, justo cuando él se marchaba, se oyó a si misma gritar el nombre de él y lo vió girarse hacia ella, dejando a su vez de andar. Quietos, sus miradas se cruzaban y entonces ella era capaz de decirle aquello que nunca debió de guardar por la desconfianza, por el miedo a que se aprovechasen de ella, a que jugasen con sus sentimientos. Le confesó que creía en él, que siempre lo había echo, que confiaba plenamente en él aunque nunca lo hubiera demostrado. Le confesó que si no lo había echo era por miedo, por la profundidad de lo que sentía temiendo que él no sintiera lo mismo. Reconoció que todo había sido por su culpa, por su estúpida inseguridad que nunca la había echo creer que alguien se fijaría en ella y que ese alguien fuera él. Por último se vio a si misma correr hacia sus brazos y fundirse con él en un emotivo abrazo que hiciese de sus palabras una verdad, dejando fluir con él, los sentimientos que recorrían su cuerpo. Pero todo aquello era un sueño del que no tardó en despertar. Una lágrima cayó de sus ojos cerrados con fuerza por sus párpados deseosos de que se cumpliera, aún así cuando la lágrima rebaló por su mejilla y ella al fin abrió los ojos dejando de retenerlas . Comprobó que había llegado, que él ya no estaba y que sólo quedaba una rosa roja posada en el frío suelo a sus pies. Símbolo de que él la quería, señal de que ya no lo encontraría.


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