Antaño, cuando solías otear el horizonte con tu catalejo, siempre era la
misma isla la que cubría tu visión. Sonreías, jamás habías visto una
isla tan bonita y tan mágica y así, la hiciste especial, tuya. Sin
embargo, el tiempo, viento que todo lo mueve, llevó tu barco a otro
lugar.
Y ahora, ya no ves esa isla, ha quedado lejana. Al principio
dolía su ausencia, te quemaba en la piel y la vista, a través del
catalejo, se emborronaba con tus lágrimas. Pero, ha pasado tiempo como
para vivir de utopías, de recuerdos.. Y te has dado cuenta que el
horizonte es mucho más inmenso..
Perdiste tiempo creyéndolo una sola
isla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario