domingo, 1 de abril de 2012

Pasar página

Antaño, cuando solías otear el horizonte con tu catalejo, siempre era la
misma isla la que cubría tu visión. Sonreías, jamás habías visto una
isla tan bonita y tan mágica y así, la hiciste especial, tuya. Sin
embargo, el tiempo, viento que todo lo mueve, llevó tu barco a otro
lugar.


Y ahora, ya no ves esa isla, ha quedado lejana. Al principio
dolía su ausencia, te quemaba en la piel y la vista, a través del
catalejo, se emborronaba con tus lágrimas. Pero, ha pasado tiempo como
para vivir de utopías, de recuerdos.. Y te has dado cuenta que el
horizonte es mucho más inmenso..


Perdiste tiempo creyéndolo una sola
isla.

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